Sube gradualmente, bebe con constancia y escucha tu cuerpo. Dolor de cabeza, náuseas o mareo indican que debes descender y descansar. Evita esfuerzos máximos los primeros días y mantén un ritmo conversable. Come salado, protege la piel del sol intenso y programa retornos antes de las tormentas vespertinas. La cumbre puede esperar; la salud, no. Convertir la prudencia en hábito abre temporadas enteras de descubrimientos sin sobresaltos innecesarios ni renuncias amargas.
Revisa el estado de carreteras en Caltrans y avisos de parques para anticipar aperturas del Tioga Pass y cierres por nieve tardía. Para travesías con noche, solicita permisos de zonas como Bishop Pass con antelación. Monitorea radares de tormenta: a veces se abren ventanas de dos horas que regalan luz irrepetible. Planifica rutas de escape y alternativas bajas. La información oportuna transforma una jornada dudosa en una coreografía eficiente, segura y llena de color.
En verano, el sol quema a 3.000 metros y las noches muerden. Lleva sombrero, gafas UV, bloqueador de amplio espectro y mangas ligeras. Añade capa térmica, cortavientos y guantes finos para atardeceres. Un mosquitero de cabeza y repelente salvan la paciencia en praderas húmedas. Filtra agua, protege tobillos en canchales y guarda un impermeable ligero. Pequeños detalles suman horas de confort y te permiten quedarte justo cuando el color se enciende.